No hay rincón donde no se celebre este Usiku Wabwino, que significa Noche Buena. Después de 44 navidades en Malawi, hoy me toca celebrarla en el Desierto. Las diferencias son múltiples: la improvisación y la sencillez de la navidad africana son únicas. Hay veces que pones al Niño en un cestito,colgado de un arbol; al año siguiente pones la cunita y el niño sobre una roca, cercana a la casa. Alguna vez, cuando la vena artística inspira, haces un mural de guerreros africanos... para colocar al Niño sonriente bajo las flechas de los guerreros. No son estos nacimientos esteriotipados, en los que se repiten la presencia del burro y la vaca.
Ayer acompañé a nuestra cocinera Margarita para hacer compras de Navidad. Mi papel era el de conducir el coche y pagar las compras... volví triste. Hay que comprar de todo, y si es caro mejor. Parece que no hay Navidad si no haces gastos extra. Un plato de arroz, y unas tazas de tea... hacían las delicias de la Navidad Malawiana. Recuerdo que los días antes de la Noche Buena en Kasungu había que hacer cola para comprar pan. Un par de panes, un kilo de arroz, y un par de tazas de tea era el menú de la Navidad Africana.
La liturgia malawiana de media noche es irrepetible en estas nuestras iglesias y capillas. Los bailes, el tambor, los cantos hacen que la comunidad viva de lleno el nacimiento del chaval. Al principio se celebraba la Misa de gallo a las 12 de la noche, pero año tras año había jóvenes protestantes que venían a estropear el gozo de los Católicos. También aumentaba el número de hombres que se acercaban a la liturgia borrachos. Pronto cambiamos de horario: la misa del nacimiento se celebra a las 7 pm - justo antes de la cena.
Uno de los detalles de esta liturgia - al igual que en la liturgia de la Resurrección - era que en la parroquia de Chiphaso ( donde habia luz electrica) se iba la luz justo cuando empezábamos la Misa. Luego, volvía la electricidad. Los dos primeros años nos parecía coincidencia... pero nos contaron que el encargado de la luz eléctrica en el distrito era un Adventista, y le encantaba fastidiar la alegría de los Católicos. Acudimos a autoridades superiores, y desde entonces no falla el alumbrado eléctrico en Chiphaso.
Una monja italiana - maja como ella sola - vino una vez a Carmel y pasó la Navidad con la comunidad. El pescado que sacamos en la cena parecía bacalao, pero no lo era. Al enterarse de que nos gustaba el bacalao nos prometió que se encargaría ella de procurarnos en el futuro. Asi que en Carmel la Navidad se celebra con bacalao del Zaire: que no parece bacalao, pero es bacalao.
Feliz Navidad - Usiku Wabwino a todos.
S. Goicolea
Provincia de San Joaquín de Navarra. Carmelitas Descalzos. 2010