8/2/10 Lunes de la quinta semana (Mc 6, 53-56)
8/2/10 Lunes de la quinta semana (Mc 6, 53-56)
Le pedían que tocaran siquiera la orla de su manto; y cuantos la tocaron quedaban salvados.
Significativo que Marcos no diga que los que tocaban su manto quedaban curados. Dice que quedaban salvados. Evidentemente se trata de que la acción de Jesús va más allá de lo puramente físico. Jesús sana la persona entera; como hizo con el paralítico.
En estos primeros capítulos Marcos nos presenta una galería de personajes con posturas diferentes ante la persona de Jesús.
Comenzando por quienes adoptan actitudes más negativas: los fariseos (3, 5). Con la peor de las actitudes. Totalmente cerrados a sus palabras; totalmente opuestos a su persona.
Continuando por sus propios discípulos: ¿Cómo no tenéis fe? (4, 40) Y Jesús, que se muestra paciente con ellos, porque sabe que todo llegará.
Vienen después los gerasenos (5, 17). Que, como buenos paganos, prefieren sus cerdos a los bienes que Jesús pueda aportarles, y le piden que abandone su territorio.
Y sus paisanos de Nazaret (6, 6). Donde Jesús tanto se sorprendió por la falta de fe de los suyos. Donde estuvo a punto de ser linchado.
También la gente sencilla, como hemos escuchado hoy. Tienen una fe bastante superficial. Con tintes de superstición y con mucho de interés personal. Pero Jesús parece aceptarlo sin quejarse.
Por último, en el próximo capítulo, aparecerá la mujer cananea: Por lo que has dicho, vete; el demonio ha salido de tu hija (7, 29). Es en la fe de esta mujer donde Jesús encuentra su mayor satisfacción.
Será bueno hacer un ejercicio de identificación. ¿Hasta dónde puedo yo verme reflejado en cada una de estas personas o grupos?