3/2/10 Miércoles de la cuarta semana (Mc 6, 1-6)
3/2/10 Miércoles de la cuarta semana (Mc 6, 1-6)
¿De dónde saca todo eso?
Es una pregunta aparentemente inocente. Pero ahí comienza a crearse un ambiente de hostilidad y rechazo hacia Jesús. Es el tremendo poder destructivo de la lengua: La lengua contamina todo el cuerpo. Toda clase de fieras han sido domadas por el género humano, en cambio ningún hombre ha podido domar la lengua. Mirad qué pequeño fuego y qué bosque tan grande incendia (Sant 2, 2-12).
No pudo hacer allí ningún milagro.
Es una frase que, de no encontrarla en el Evangelio, ninguno de nosotros se atrevería a escribirla: Jesús no pudo. Marcos es quien más insiste en la poca fe de los suyos. Primero serán sus paisanos de Nazaret, después sus discípulos (cap. 16). Además, Marcos lo subraya diciendo que Jesús se extrañó de su falta de fe.
¿Quién obra el milagro? ¿Es la fuerza de Jesús o es la fuerza de la fe del discípulo? ¿O acaso se confunden los dos? Para quien tiene fe, todo es un continuo y maravilloso milagro. Para quien no tiene fe, ni lo más portentoso es aceptado como milagro.
Es saludable contemplar a Jesús rodeado de incredulidad. La indiferencia religiosa de tantas personas de hoy no se debe al inmovilismo o a la incompetencia de los clérigos. Jesús vino a los suyos y los suyos no le recibieron (Jn 1, 11).
Es de suponer que una vez concluida la visita a Nazaret, los discípulos de Jesús habrían quedado desconcertados. Donde esperaban mayor admiración, encontraron mayor indiferencia y mayor rechazo. Y seguro que también a ellos la cabeza se les llena de interrogantes.