Provincia de San Joaquín de Navarra. Carmelitas Descalzos

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Día Misional en la Novena del Carmen

Imploremos la intercesión de la Santísima Virgen María, madre de Jesús

Estamos ya adentrados en plena novena de la Virgen del Carmen en nuestras comunidades y hoy domingo en muchas de ellas vamos a celebrar el Domingo Misional.

En este contexto queremos recordar esa experiencia de religiosos, que dejándolo todo emprendieron su rumbo a otros lugares para anunciar el Evangelio y animar el proceso de fe y desarrollo en países en vías del Desarrollo.

María nos invita siempre a estar al servicio de los demás, a no quedarnos ni parados ni indiferentes a las necesidades de nuestros hermanos y hermanas más necesitados, aquí en nuestro entorno, pero también en lugares más lejanos.

Te invitamos a apoyar esta labor, por una parte con tus oraciones, tú disponibilidad y si quieres colaborar económicamente acércate a nuestras iglesias del Carmen, y deposita hoy tu colaboración.

Por último unas pinceladas de historia acerca de la figura de la Virgen del Carmen en la Orden de los Carmelitas Descalzos:

"La devoción mariana es un elemento arraigado en la Orden del Carmen desde sus primeros momento, ya el capítulo de Montpellier de 1294 afirmaba que "invocamos la ayuda de Dios que nos lo concede todo abundantemente y sin demora; imploramos la intercesión de la Santísima Virgen María, madre de Jesús, en cuyo obsequio y honor fue fundada nuestra Orden del Monte Carmelo". Este carácter mariano de la Orden del Carmen queda expresado en el título que los propios carmelitas se dieron: Hermanos de la bienaventurada Virgen María, y es que para los carmelitas la Virgen es la Señora del lugar en donde ellos viven y a la que dedican su oratorio, la que tiene por oficio proteger a aquellos que buscan su amparo.

Los carmelitas, en el sentido medieval del vasallaje, se sienten propiedad personal de María, a la que deben servir e imitar y por la que, como buena Señora, se sentían defendidos y amparados.

Del monte, en donde iniciaron en su vida, y de la capilla dedicada a la Virgen recibe la Orden su nombre: Ermitaños del Monte Carmelo, como les denomina el Patriarca Alberto cuando les dio la Regla; Hermanos de la Bienaventurada y siempre Virgen María del Monte Carmel", como se denominó a la Orden a partir de 1475.

La vida al servicio de la Virgen exigía al carmelita no sólo rendirla culto, sino imitar sus virtudes y conformar su vida con la vida de la Virgen, y es que como afirma Bostio, en el siglo XV, "los verdaderos hijos o hermanos de los santos no son aquellos que están unidos con lazos de sangre, sino aquellos que imitan sus obras. Verdad es que nadie la igualó ni igualará, pero a pesar de ello debemos caminar sobre su huella".

La Virgen era para aquellos carmelitas la oyente de la palabra, que escucha la palabra de Dios, la medita en su corazón, la pone en práctica con sus obras. Esa meditación en la Ley del Señor les llevaba a poner en práctica lo que en ella encontraban, forjándose en la práctica de las virtudes teologales: la fe, viviendo en plena confianza en Dios, en su amor providente; la esperanza, saberse peregrino en tierra extraña al encuentro personal con Dios; el amor a los hermanos, compartiendo con ellos sus bienes, teniéndolo todo en común.

Fruto de la conciencia mariana de la Orden y de la defensa de su propia identidad frente a los que la impugnaban va a ser el establecimiento de la fiesta del patrocinio de la Virgen sobre la Orden, 16 de julio.

En la imagen de la Virgen del Carmen, la Orden carmelitana celebra su conciencia mariana desarrollada a lo largo del siglo XII y XIII y sobre todo el haberse sentido aparada y protegida por la Virgen en momentos claves de su desarrollo histórico, todo lo cual los primeros autores carmelitas lo han expresado con ejemplos muy gráficos como son las leyendas marianas fácilmente entendible por la gente de aquella época y de las cuales nos interesa no en sí la narración del hecho, sino la enseñanza que encierran, la cercanía y la intimidad de vida de aquellos primeros carmelitas con la Virgen, a cuyos servicios se consagraban, y cómo ellos sintieron la protección materna de la Virgen".

Fuente

Provincia de San Joaquín de Navarra. Carmelitas Descalzos. 2010