Provincia de San Joaquín de Navarra. Carmelitas Descalzos

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¡Releamos a Teresa de Jesús! Cap. 35

¡Aprendamos a nutrirnos cotidianamente de su palabra y a gozar de su compañía!

Seguimos nuestra lectura teresiana de estos capítulos finales, muy interesantes, porque nos narran los inicios de la fundación del monasterio de San José. Primer Monasterio de la descalzez.

Prosigue en la misma materia de la fundación de esta casa de nuestro glorioso Padre San José. Dice de los términos que ordenó el Señor viniese a guardarse en elle la santa pobreza y la causa por qué se vino de con aquella señora que estaba y otras algunas cosas que le sucedieron”.

Así como en el capítulo anterior tuvimos dos encuentros importantes de Teresa, esta vez también Teresa se encuentra con María de Jesús, pregonera de la pobreza evangélica y su regreso a La Encarnación. Como nos encontramos en un punto de narración histórica vemos cómo desfilan muchos personajes que se entrecruzan en la vida de Teresa.

Podemos hacer como tres partes de nuestro capítulo, los números 1 al 6 el encuentro de Teresa con María de Jesús, los números 7 al 12 el regreso de Teresa a Ávila, y por último los números 13 al 15 que nos presenta un momento orante de Teresa.

Ya en el número 1 Teresa nos presenta el encuentro con María de Jesús, “y acertó a venir por acá y rodeó algunas por hablarme” (1). Ella también había sentido el deseo de reformar el Carmelo “habíale el Señor movido el mismo año y mes que a mí para hacer otro monasterio de esta Orden” (1).

Aunque las dos mujeres son muy distintas en formación y experiencia, les unen las experiencias místicas y el gran deseo de servir a Dios. María de Jesús había descubierto en la pobreza un elemento principal de la antigua Regla del Carmen y le ayuda a Teresa a descubrir que en ella se hablaba de la pobreza radical “mandaba que no se tuviese propio” (2). Por ello Teresa decide fundar sin renta, pero claro Teresa pone estos pensamientos en sus asesores y confesores y descubre su negativa “como yo en todo tomaba tantos pareceres, casi a nadie hallaba de este parecer” (3). Así que son quince días los que convivieron las dos religiosas y comparten sus planes y proyectos de fundadoras, entre ellos el aspecto de la pobreza, que tanto impactó en Teresa.

Así una de las motivaciones de fundar Teresa sin renta, será como lo narra ella “mirando a Cristo en la cruz, tan pobre y desnudo, no podía poner a paciencia ser yo rica. Suplicábale con lágrimas lo ordenase de manera que yo me viese pobre como él” (3).

La consulta a los asesores y confesores hace desfilar a los diferentes personajes por nuestro capítulo Pedro Ibáñez, Gonzalo de Aranda, P. Doménech, Ángel de Salazar y por último fray Pedro de Alcántara, quien le aconseja todo lo contrario que los anteriores “y así me ayudó mucho y mandó que en ninguna manera dejase de llevarlo muy adelante” (5). Todo este discernimiento se ve apoyado por la experiencia mística: “Estando un día mucho encomendándolo a Dios, me dijo el Señor que en ninguna manera dejase de hacerle pobre, que ésta era la voluntad de su Padre y suya” (6). Así pues Teresa se determinó a “vivir de por amor de Dios” (6).

Estando en ese clima recibe por una parte permiso de su Provincial para regresar a su Monasterio, que se encontraba a las puertas de una elección de priora, por lo que ella no quiso “yo nunca fui amiga de ningún oficio” (7), pero cambia de parecer por inspiración divina “díjome el Señor que en ninguna manera deje de ir, que pues deseo cruz, que buena se me apareja, que no la deseche, que vaya con ánimo” (8).

Teresa entra en un momento de desasosiego y redesconcierto, debo ir, debo quedarme, qué pasara en La Encarnación. Nos habla de preparativos de viajes, y de repente salta al momento actual en el que escribe “y morada en que Su Majestad se deleita, como una vez estando en oración me dijo, que era esta casa paraíso de su deleite” (12). Así pues según el relato no sabemos qé pasará con esa elección de priora.

Termina nuestro capítulo como tantas otras veces con una oración, “¡Oh Señor mío, cómo se os parece que sois poderoso! No es menester buscar razones para lo que Vos queréis, porque sobre toda razón natural hacéis las cosas tan posibles que dais a entender bien que no es menester más de amaros de veras, y dejarlo de veras todo por Vos” (13).

Que también esta misma oración inspire nuestra actitud de vida y siempre amemos de veras.

Provincia de San Joaquín de Navarra. Carmelitas Descalzos. 2010