Titular: Nuestra Santísima Madre del Carmen
Fundación: 12 de febrero de 1905
Dirección: Padres Carmelitas, Calle Rosas,558.
Casilla 145, Chillán
Teléfono: 42 222 370
Padres Carmelitas en Chillán: Llegada y Fundación.
Los Padres Juan Martín y Félix llegaron a Chillán en 1901 ahí se hospedaron en la residencia del Padre Vicente las Casas, Párroco de la ciudad de Chillán, y predicaron la novena de la Virgen del Carmen a la comunidad. El Padre Vicente invitó a los misioneros a establecerse en la ciudad. Gracias a las gestiones de éste Padre se presentó a los misioneros don Isidro Toro ofreciendo una casa capaz de habilitar catorce piezas y una huerta en la Avenida Brasil.
La Orden del Carmen era demasiado joven todavía para poder extenderse por el país. Por lo tanto, la fundación del Convento de Padres de Chillán se consideró aplazada por un tiempo. Sin embargo, los Padres Carmelitas que misionaban en el Sur del país se detenían al pasar por allí.
El Reverendo Padre Valentín, en misión de Visitador de la Orden, conoció la casa que se ofrecía y escuchó la opinión de los Padres; pero antes de pronunciarse envió en 1904 al hermano Cirilo a la capital del Ńuble para que realizara un informe técnico y ver la posibilidad de acondicionar la casa. Una vez redactados positivamente los informes se solicitó y consiguió el 13 de diciembre de 1904 de parte del Definitorio General la aprobación de esta fundación. El párroco de Chillán informó muy favorablemente al Obispo del proyecto de la nueva fundación y el 12 de febrero de 1905 quedaba ya erigida canónicamente. El Hermano Cirilo habilitó la pequeńa capilla y en Navidad don Vicente presentó a los fieles la nueva comunidad de Padres. Dicha comunidad emprendió una vida de edificante observancia y su servicio destacó tanto en la atención de las necesidades de los prójimos que acudían a la capilla como en los campos de los alrededores de la ciudad. Además, destacó la promoción de ejercicios espirituales que se daban varias veces al ańo en la nueva casa de los Padres.
Al mismo tiempo se afanaron por adaptar lo más posible el edificio para el regular desarrollo de los actos de comunidad. Con gran acierto Don Vicente las Casas propuso una solución mejor que fue el traslado de la casa de los Padres a un lugar más adecuado. Don Isidro Toro que fue el donante de la casa de calle Brasil nuevamente recibe su casa y, a cambio de esta, entrega una nueva propiedad ubicada en la calle Constitución. Sector que será más apropiado para las actividades del culto (lugar en el que estamos actualmente).
Una vez que los Padres quedaron instalados en su nueva residencia, de calle Constitución con Rosas, la acción pastoral se hizo más propicia debido a que estaban en un lugar más céntrico. Los feligreses respondieron al trabajo abnegado de los religiosos con su apoyo y participación en las Sociedades Carmelitanas. La Orden Tercera, la Cofradía de la Virgen del Carmen y la del Nińo Jesús de Praga surgieron con entusiasmo en el transcurrir de los ańos 1906 y 1910. Sobre todo esta última reunió a la juventud de Chillán sin distinción de clases.
Acontecimientos que Acompańaron la Construcción del Templo y el Convento.
Una vez que la comunidad de Padres ya estaba instalada en la calle Constitución con Rosas, lugar más céntrico, se necesitaba ahora algo más definitivo. Con este fin el Padre Estanislao fue comprando las propiedades circundantes para la instalación de los cimientos de la iglesia y el convento. Para financiar dichos gastos de la construcción aportaron tanto la comunidad de Padres como la comunidad eclesial. Sin duda que el Seńor fue el principal autor. Los trabajos avanzaron de tal forma y rapidez que dos ańos y medio más tarde el Hermano Rufo finalizaba su obra. Bajo una intensa lluvia acudieron ese día a la ceremonia lo más representativo de la sociedad de Chillán, su más selecta sociedad y todo el pueblo.
El templo estaba en pie sobre sus finos pilares sirviendo de cámara a la imagen de la Virgen del Carmen, hábilmente esculpida por el celebrado Ildefonso Sens. Más tarde se colocó el precioso retablo, obra del Hermano Mariano. Y la fachada fue finalizada con la construcción de dos macizas torres no muy agudas. El hermano Rufo consiguió que el templo fuera una poderosa combinación de acero y cemento que permitió, al menos, soportar el terremoto del ańo 1939. Ańos después, debido principalmente al empuje del Padre Estanislao, se dio feliz término a la construcción del Convento a base de la misma solidez y estilo que la iglesia. La construcción de dicha casa religiosa es un cuadrilátero trazado alrededor de un patio amplio y soleado. La planta baja está circundada por una arquería en conopial que sustenta una espléndida terraza; a la que se abren los amplios ventanales ojivales de las piezas. A primera vista podía parecer que el convento era demasiado amplio y bello para los asistentes de la inauguración; había motivo para pensar así, pero el Hermano Rufo terminó previendo la construcción de un convento para ser utilizado posteriormente como Colegio Mayor (donde se forman los nuevos sacerdotes), es así como vendrían a estudiar los teólogos de la Provincia de San Joaquín de Navarra de Espańa, durante la guerra civil espańola.
Las torres quedaron terminadas después del ańo 1921, lamentablemente cayeron con el terremoto de 1939 y se construyeron las que actualmente podemos apreciar a diario. Además, después de 1921 quedó terminada la decoración y la colocación de la imagen definitiva del Nińo Jesús de Praga y con el trascurso del tiempo se fue extendiendo cada vez más su devoción.
Los principales objetivos de los Padres Carmelitas eran la acción social y el trabajo pastoral de los campos. Celebres fueron las más de 200 misiones realizadas desde este convento de Chillán a tierras del sur como la región de la Araucanía, Chiloé y Tierra del Fuego.
Una de las persecuciones que tuvo la agitación política espańola de 1931 trajo como consecuencia la salida de jóvenes religiosos al extranjero. Uno de esos grupos llegó a Chillán el 31 de agosto de 1931 con sus estudios avanzados. El Convento de Chillán era la casa más apropiada para establecer un colegio. En dicha casa cursaron los tres últimos ańos de teología. Algunos meses después de la ordenación sacerdotal de los jóvenes en septiembre de 1933 se disolvió esta casa de formación pero su recuerdo permanece.
Un acontecimiento tristemente recordado hasta ahora es el terremoto del ańo 1939 que echó por tierra a casi toda la ciudad de Chillán. A media noche el 24 de enero de 1939 la tierra se estremeció fuertemente, todo ocurrió muy rápido y los habitantes casi no tuvieron tiempo para escapar. Casi toda la ciudad cayó bajo un estrépito ensordecedor. La catedral, los templos, todos se vinieron al suelo. Chillán y una inmensa zona en su derredor quedó devastada, muchos fueron los fallecidos en esta catástrofe algunos calculan hasta 40.000 los muertos. La impresión producida en los supervivientes no es para describir; todos acampaban en las plazas en espera de ser trasladados a otros puntos menos movedizos del territorio. Hasta se habló de abandonar Chillán y edificarlo en otra parte del territorio. Con el tiempo todo se fue calmando. Poco a poco desaparecieron los escombros y surgió de las ruinas una ciudad nueva.
Los Padres Carmelitas sólo sufrieron los efectos de la impresión pues el convento resistió el embate satisfactoriamente. La iglesia sufrió más por la violencia del movimiento ya que repercutió en las junturas de lo alto donde provocaron fisuras y en las esquinas donde se desprendió el estuco y los adornos. Los campanarios se inclinaron aparatosamente y toda su contextura de hierro no fue capaz de sostenerlos. La campana mayor cayó y rompió la bóveda y el coro cayendo definitivamente en la iglesia.
Las reparaciones en la iglesia y convento fueron costosas pero todo lo llevó a efecto la entusiasta comunidad de Padres. Poco a poco y gracias a la ayuda de todos se pudieron realizar las reparaciones y abrir de nuevo la iglesia para el culto. Décadas después las dos torres dańadas fueron suplidas por las que podemos apreciar actualmente.
Desarrollo de la Vida Pastoral
Desde la fundación del Convento en Chillán podemos apreciar la gran promoción de nuestro carisma carmelitano expresado en diversos grupos de hermanos, estos son: La Cofradía de la Santísima Virgen del Carmen (1906), La Archicofradía del Nińo Jesús de Praga (1909) y La Venerable Orden Tercera de la Virgen del Carmen y Santa Teresa (1910). Posteriormente surgió La Cofradía del Sagrado Corazón de Jesús (1929) y El Centro de Santa Teresita del Nińo Jesús en (1936). Muchas han sido las hermandades y los socios que las han compuesto; Han transcurrido décadas de impresionante fervor religioso y nuestra espiritualidad a estado presente en cada una de las actividades que conllevaba cada asociación o comunidad. Testigo de esto es nuestro gran templo y los grandes salones que aún tenemos.
A lo largo de los ańos y luego de un gran esfuerzo, tanto material como espiritual, se siguió desarrollando el culto y las diversas actividades religiosas de forma satisfactoria. Es verdad que los tiempos y las orientaciones pastorales han cambiado pero nos queda la gran satisfacción de saber que nuestro carisma continúa vigente y que este quehacer pastoral se hace más fuerte en medio de nuestra Iglesia viva.
Desde 1971 nuestra casa funciona como Parroquia debido a las necesidades pastorales y cuenta con cuatro comunidades dentro de nuestra jurisdicción parroquial. Todas nuestras actividades siguen estando orientadas a la promoción de nuestra espiritualidad. En la actualidad continúa con fuerza La Cofradía de la Santísima Virgen del Carmen con una cantidad importante de hermanos, teniendo las actividades propias de los cofrades; digno de destacar es nuestra procesión de la Virgen del Carmen que se realiza ańo tras ańo con gran solemnidad y participación de todas las parroquias de nuestra ciudad de Chillán; tenemos el grupo de Oración y Los jóvenes que se nutren de nuestro espíritu carmelitano.
El templo presidido con la bella imagen de la Virgen del Carmen nos recuerda constantemente que nuestra casa está al servicio de la Iglesia desde la espiritualidad carmelitana y que nuestro futuro depende de la sabia nueva que brota de nuestro carisma. Damos gracias a Dios por las bendiciones que ha derramado sobre nosotros durante estos 100 ańos de presencia carmelitana.
Provincia de San Joaquín de Navarra. Carmelitas Descalzos. 2010